Que España entre a formar parte del G20 es importante para los españoles pero Zapatero debería haberse preocupado de ello mucho antes. Ahora, sus lloriqueos y súplicas ante la comunidad internacional, resultan patéticos.
Se le ha ocurrido que la única forma de entrar en la reunión es representado a Hispanoamérica, con toda su diversidad y contrastes que son dificiles de aunar en una sóla voz. España no puede identificarse con regímenes como el de Venezuela, Cuba o Bolivia.
Con toda esta campaña, en segundo plano queda la crisis económica que ha impulsado la cita. Zapatero se mueve por impulsos y no como Presidente de España. Le preocupa más su Alianza de Civilizaciones con la que en un futuro le gustaría ganar el Nobel de La Paz.
Es más, ¿alguién cree que la voz de Zapatero en el G20 va a ser respetada?